10 octubre 2011

Y max cosas.

Es verdaderamente absurdo vivir aquí. Aquí es en cualquier parte. Vivir se convierte en un sinsentido cuando descubres por meras intuiciones que lo que siempre ha sido bueno es perverso.

Cuando me planteé que el último desamor estaba durando demasiado tiempo concluí que era la mejor forma de asimilarlo bien, de conocerme, de saber cómo era aquella relación y de adoptar la manera más lógica para pasar página. Ahora con aquello estoy tranquila, no hay resentimiento, lo controlo. Hay mucha paz.

Pasa un poco lo mismo con las formas de relacionarse. Probablemente la prudencia (cualidad de la que carezco) sea la manera más justa de acercarse a los demás. La sociabilidad debería ir unida a la amabilidad, la integración y, seguro, la desconfianza.

La desconfianza nos hace fuertes con el otro. La desconfianza para mostrarnos frente a la otra persona y para dejarlos entrar de lleno en la relación sincera. Es decir, que exista cordialidad es solo una muestra de sociabilidad, no de amistad, quizá sí pueda ser una invitación pero sin mostrar absolutamente todo tu tú.

No compensa deshacer a posteriori. Si ya con el amor somos conscientes de que una relación que lo dé todo fracasa y arruina la estima propia (o como mínimo la quiebra, la pone en tela de juicio), ¿por qué no iba a ser lo mismo con la relación social?

Siempre hay algo irracional que te atrae o te repele de la otra persona, a pesar de lo dicho. El amor aquí queda reducido a intuición.

4 comentarios:

talián dijo...

Vamos que con que hubieses puesto la última frase te habría valido.

...Carmen... dijo...

Me habría valido porque el resto es asqueroso o porque la última frase mola incluso más? jajaja
Besos mil, amol.

talián dijo...

porque hablamos demasiado. y a veces para decir algo sólo hace falta una frase.

...Carmen... dijo...

Bien, en ese caso me quedaría con "Hay mucha paz".