"El amor un día te dice
'me dejas o me sigues'
se escapa si tu no decides"
Ahora espero con el alma sentada. Si pensar en ello es sentir que el aire se deshace dentro de ti, que no tienes pecho suficiente para albergar todo el calor, que el recuerdo puede asfixiarte aún a 2000 kilómetros, quiero seguir pensando. Y sintiendo.
Podría contar todo lo que ha pasado en la última semana con tantos detalles que justificasen mi estado anímico ante cualquiera que me leyese. Sería perfecto para que la gente se apiadase y me aconsejase y me arropase cuando llegue lo peor... Pero de repente, no me importa si se llega a entender o no. No me importa si alguien es capaz de empatizarse conmigo. Es una de las pocas veces en que yo experimento que no quiero contar nada, quiero que lo íntimo se quede íntimo, que la pasión y el deseo entre dos, la química desprendida, se quede entre dos.
Y es que si, a pesar de todos los proyectos que mi mente ha intentado gestionar, todo el fuego se queda allí, habrá merecido la pena.
Lo mejor es que una vez en la distancia he podido sopesar la vida de alguna forma. Pensé: ¿qué es la vida? ¿La vida es encontrar una oportunidad que estás esperando desde siempre? ¿Encontrar la estabilidad? ¿Será encontrar la oportunidad que te permita la estabilidad? ¿Y el deseo? ¿No será la vida dejarse llevar por tus ansias de ser feliz? ¿Y qué es ser feliz? ¿Puede ser la vida que a pesar de saber que nada es tan dramático como puede parecer, quieras luchar por intentarlo?
Bagh. Sigo esperando a que mi sentimiento se decida. Esperaré a que "algo" me inste a darlo todo y desearé que pase antes de que el recuerdo quede tan borroso que no merezca la pena continuar.

(Me marcho a Roma si todo va como espero, seguro)