domingo, 16 de mayo de 2010

Cuando hace frío...

Cuando hace frío en el tiempo del frío para mí es como si hiciera buen tiempo,
porque para mi ser adecuado a la existencia de las cosas
lo natural es lo agradable sólo porque es natural.
Acepto las dificultades de la vida porque son el destino,
lo mismo que acepto el frío excesivo en pleno invierno:
tranquilamente, sin quejarme, como quien meramente acepta,
y se alegra por el hecho de aceptar:
por el hecho sublimemente científico y difícil de aceptar lo natural e inevitable.

¿Qué son para mí las enfermedades que sufro y el mal que me sucede
sino el invierno de mi persona y de mi vida?
El invierno irregular, cuyas leyes de aparición desconozco,
pero que existe para mí en virtud de la misma fatalidad sublime,
de la misma inevitable exterioridad a mí
que el calor de la Tierra en pleno Verano
y el frío de la Tierra en el más crudo Invierno.

Acepto por carácter.
He nacido sujeto como los demás a errores y defectos,
pero nunca al error de querer comprender demasiado,
nunca al error de querer comprender sólo con la inteligencia,
nuna al defecto de exigir del Mundo
que fuese algo que no fuese el Mundo.


[Pessoa, F. Antología Poética. El poeta es un fingidor, Espasa Calpe, Madrid, 2007. Edición y Traducción de Ángel Crespo].

1 comentario:

Bartleby dijo...

Qué bueno...

Tengo la antología por casa, a ver si le hinco pronto el diente.

Gracias por compartirlo.