viernes, 11 de abril de 2008

y sólo del Amor queda el veneno

Como era de esperar, Góngora no falla en determinadas ocasiones. Y sí, yo soy relatista, me apasiona el relato, el pequeño, el sintético, el exacto, la esencia misma del decir... pero la poesía, la que es como esta, dice otras cosas. Y está claro, sé porqué. Porque realmente no dice, esta poesía no te cuenta nada, te transmite, te hace sentir, es como que los mismos versos están sintiendo... entonces no lees, observas, cómo tu mirada pasea por esas letras mientras se mueve algo dentro, cómo la anécdota se disipa y sólo se queda en ti la esencia misma del sentimiento, la que ya estabas sintiendo, la que sigues sintiendo a pesar de todo...



La dulce boca que a gustar convida

un humor entre perlas distilado;

y a no invidiar aqui el licor sagrado

que a Júpiter ministra el garzón de Ida,



amantes, no toquéis, si queréis vida,

porque entre un labio y otro colorado

Amor está, de su veneno armado,

cual entre flor y flor sierpe escondida.



No os engañen las rosas, que a la Aurora

diréis que, aljofaradas y olorosas,

se le cayeron del purpúreo seno;



manzanas son de Tántalo, y no rosas,

que después huyen del que incitan ahora,

y sólo del Amor queda el veneno.



["La expresión más peligrosa de los cuerpos es el Amor, porque mezcla lo psíquico con lo físico" JC Rodríguez]

2 comentarios:

Ginés dijo...

Gran reflexión la de Juan Carlos Rodríguez

...Carmen... dijo...

Muy buena sí. Y tan cierta, verdad? jajaja