viernes, 18 de julio de 2008

Hoy es...

...un día especial. ¿Por qué? Porque quiero. Porque la única forma de que las cosas sean especiales es que nazcan especiales. Y hoy, a pesar de las 8 horas viendo las mismas paredes (azules por cierto, y raras, porque antes todos esos peluches tenían nombre...), hoy, he decidido que en esa salida nocturna obligada que me espera... voy a estar predispuesta a lo especial.

Se hace complicado encontrarte cómoda en donde te lo imponen, dejando atrás tu propia comodidad, lo que tú eliges; tu felicidad a 300 kilómetros... y tú... Pero la felicidad anda exactamente por donde tus pies se mueven.



Y como me alegro de tener amigos como los que tengo... Para S. Cutillas estos poemitas. Por muchas cosas, entre las menos importantes: porque me acordé de él leyendo a este autor y porque los dos tienen un humor bastante parecido.



En el supermercado

Cualquier lugar es bueno para el odio,

hasta el supermercado. "¿Por qué compras

esto en lugar de aquello? ¿Estás de oferta

o qué: crees que estoy sordo y que no oigo

las cosas que te dice el pescadero?

Me aburro. No te aguanto. No te olvides

de la botella de ginebra. ¡Ah, no,

déjate de comida preparada!

Aprende a cocinar como mi madre."

"Cuando tú aprendas a comerme el coño."



Vamos a ser felices

Vamos a ser felices un rato, vida mía,

aunque no haya motivos para serlo, y el mundo

sea un globo de gas letal, y nuestra historia

una cutre película de brujas y vampiros.

Felices porque sí, para que luego graben

en nuestra sepultura la siguiente leyenda:

"Aquí yacen los huesos de una mujer y un hombre

que, no se sabe cómo, lograron ser felices

diez minutos seguidos."



Bébetela

Dile cosas bonitas a tu novia:

"Tienes un cuerpo de reloj de arena

y un alma de película de Hawks."

Díselo muy bajito, con tus labios

pegados a su oreja, sin que nadie

pueda escuchar lo que le estás diciendo

(a saber, que sus piernas son cohetes

dirigidos al centro de la tierra,

o que sus senos son la madriguera

de un cangrejo de mar, o que su espalda

es plata viva). Y cuando se lo crea

y comience a licuarse entre tus brazos,

no dudes ni un segundo:

bébetela.



(Luis Alberto de Cuenca, Vamos a ser felices y otros poemas de humor y deshumor. Colección 4 Estaciones, Ayto. de Lucena. 2003).

2 comentarios:

Ginés dijo...

Muchas gracias por acordarte de mí y más aún al leer a Luis Alberto de Cuenca. Poeta al que admiro y de los pocos (junto a Marzal) que me he atrevido a pedirle que me firmara un libro.
Todo un lujo tenerte como amiga.

Besos.
Ginés

Cris Monteoliva dijo...

Bueno, al menos has conseguido abrir algo más con el pc, que la última vez me dijiste que no se te abría nada...¿NO?
Ánimo, seguro que encontrarás algo que te entretenga, sólo hay que buscar o esperar a que te encuentre.
Besos