miércoles, 4 de abril de 2012

Diario de Lucena. El abuelo (I)

Dos días llevo escuchando a mi abuelo cantar. Recuerdo que ha cantado siempre. Él que es de chascarrillo fácil, de dicho y proverbio: siempre canción antes que refrán.

 Mi abuelo, Antonio (Lucena, 1927).

Hoy ha sido curioso el día. Solo me he sentido bien acompañándolo y escuchándolo. Después de comer se ha acostado y se me ha bajado el alma a los pies. Mi abuelo tiene devoción fervorosa por mí. Creo que ha creído siempre que yo sería su nieta, la nieta, la suya. De pequeña, de pequeña pequeña, me cuenta mi madre (y yo quiero recordar algo) que me pasaba el día pegada al abuelo. La adolescencia fue complicada en esta relación y como al padre era complicado matarlo, yo maté al abuelo. Salté una generación y renegué cualquier cosa que pudiese ser mi abuelo. Peleas y riñas se sucedieron hasta que abandoné el pueblo. Una vez fuera, cada vez que regresaba, volvía intentar ser su nieta, la nieta, la suya. Intenté hace años que me contase de su infancia (también con mi abuela, pero a ella contar no le interesa). La infancia de mi abuelo no existe. Sus recuerdos comienzan en la posguerra y ya, con 13 años, no había tiempo de juegos ni de líos ni de nada. Imagino que por eso canta, porque por algún sitio le tiene que salir la infancia.

Como ha sido imposible que cante despacio para escribir las letras, las letras que dejo son más o menos lo que he pillado y lo que mi madre recuerda.
De aquí vengo, de aquí:



Que si fue que si vino 
cáscara pepino 
pechuga de trompo 
¿Quieres ser mi novia 
ahora por lo pronto? 


***


Anda vete con la otra, 
supuesto que tienes dos, 
la otra tiene dinero 
pero más vergüenza no. 


***


Tienes una cinturita
que anoche te la medí
con la cincha de mi burra
catorce vueltas le di 
y me sobró una poquita.


***


Y quieres que te cante 
como si fuese poeta 
ahora verás: 
las pavas no tienen tetas 
porque dios no se las ha dao 
pero las tiene tu hermana 
que yo se las he palpao.


***


Eres tan alto y finito 
como el hinojo 
lo que tienes de alto 
lo tienes de flojo.


***


Te pusiste y dijiste 
en una casa de juego 
que tú te casas conmigo 
eso será si yo quiero.


***


Tú piensas que yo cantando 
tengo el corazón alegre
yo soy como el ruiseñor
que en no cantando se muere.


***


Los poetas afamados
no beben vino ni aguardiente
que se beben los meaos
de las cabritas calientes.


***


Dorotea era una muchacha
que vivía en la calle Hidalgo.
Se casó muy jovencita
con un cura extraordinario.
El día que te vea, Dorotea,
asomada a la ventana, rosa clara,
te voy a partir la cara, so marrana.


***


Despreciaste mi cariño 
por un hombre que tenía mucho dinero.
Que tenía mucho dinero
lo has visto vestido de caballero
a tu reja se ha acercado a cuatro pies.
Soy un hombre y no puedo mantener
el orgullo que requiere tu persona.
Que requiere tu persona.
Ese rico es el que a ti te ilusiona
y orgullosa morirás sin un real.
Y por eso te verás:
aprovecha lo que a otra le ha sobrao.
Lo que a otra le ha sobrao.
Que el que tanto te quería te ha olvidao
y de entonces comprendí tu mal talento.
Y por eso me revuelco en el plumero
de las pavas que contigo yo he pelao.




Y seguirá habiendo cosas que contar, ahora que pasaré días enteros con él. Seguiré escuchando.


miércoles, 15 de febrero de 2012

Max Muerte.

No se culpe a nadie de mi muerte. Me suicido porque de no hacerlo, seguramente, con el tiempo, te olvidaría. Y no quiero.


“De suicidios”, Mucha Muerte, Max Aub (Cuadernos del Vigía, 2011)





Contraepitafio:

Todo o nada.

Aquí queda eso.

“Epitafios”, Mucha Muerte, Max Aub (Cuadernos del Vigía, 2011)

 

 
 
 
[A veces resulta que el destino y las matemáticas se alían. 
El éxito es sobreponerse al pasado reciclándolo.
Recordar es mirar fotos de familiares.
Carecer complétamente de nostalgia amorosa te da la oportunidad de echarte de menos a ti misma.
Lo que fuiste se transformó en lo que eres, querer volver a aquello es querer destruir la evolución natural. ¿Qué pensaría Darwin de la melancolía?]
 


jueves, 19 de enero de 2012

El precursor de Cervantes

Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas novelas de estas de caballería, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar doña Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen, la tratasen de Su Grandeza y le besasen la mano. Se creía joven y hermosa, aunque tenía no menos de treinta años y las señales de la viruela en la cara. También inventó un galán, al que dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia lejanos reinos en busca de aventuras, lances y peligros, al modo de Amadís de Gaula y Tirante el Blanco. Se pasaba todo el día asomada a la ventana de su casa, esperando la vuelta de su enamorado. Un hidalgüelo de los alrededores, que la amaba, pensó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en un rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario caballero. Cuando, seguro del éxito de su ardid, volvió al Toboso, Aldonza Lorenzo había muerto de tercianas.


La foto es de aquí

[Marco Denevi, Falsificaciones, Buenos Aires, Editorial Eudeba, 1966. (Se reedita en 1969 una nueva versión y en 1984 aparece una edición muy aumentada y corregida)].


viernes, 23 de diciembre de 2011

La verdad de las mentiras

“Las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos”, escribió Valle Inclán. Se refería sin duda a cómo son las cosas en la literatura, irrealiad a la que el poder de persuasión del buen escritor, y la credulidad del buen lector confieren una precaria realidad. 
Para casi todos los escritores, la memoria es el punto de partida de la fantasía, el trampolín que dispara la imaginación en su vuelo impredecible hacia la ficción. Recuerdos e invenciones se mezclan en la literatura de creación de manera a menudo inextricale para el propio autor, quien aunque pretenda lo contrario, sabe que la recuperación del tiempo perdido que puede llevar a cabo la literatura es siempre un simulacro, una ficción en la que lo recordado se disuelve en lo soñado y viceversa. 
Por eso la literatura es el reino por excelencia de la ambigüedad. Sus verdades son siempre subjetivas, verdades a medias, relativas, verdades literarias que con frecuencia constituyen inexactitudes flagrantes o mentiras históricas. Aunque la cinematográfica batalla de Waterloo que aparece en Los miserables nos exalta, sabemos que esa fue una continda que libró y ganó Victor Hugo, y no la que perdió Napoleón. O, para citar un clásico valenciano medieval, la conquista de Inglaterra por los árabes que describe el Tirant le Blanc es totalmente convincente y nadie se atrevería a negarle verosimilitud con el mezquino argumento de que en la historia real jamás un ejército árabe atravesó el Canal de la Mancha.

Mario Vargas Llosa

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Memorable

La foto es de allí. La luz es de aquí.
Ahora, después de exámenes y con la ilusión de pensar que es posible acabar la licenciatura pronto, me ha dado por leer. Cuando duermo en casa, sola (ejem), leo. Cansada y con sueño, leo. 
Pues resulta que leyendo en el blog de Jabois una entrada sobre Sampedro, he descubierto que existe un "estilo" de utilizar las exclamaciones entre paréntesis. La intertextualidad en internet llega a la exageración asombrosa. De Jabois llegué al blog de José Antonio Montano y este se "autolinkeaba" (¡alucinante!) con una entrada en la que hablaba justo de esto: las exclamaciones entre paréntesis que él había leído y visto por primera vez en Bernhard... Maravilloso.
Maravilloso porque resulta que leyendo el manuscrito de la novela de una amiga, la transgresión a la norma y los nuevos estilos me han abofeteado. Es también el libro de Paul Viejo, Los ensimismados. Es el libro de Miguel Ángel Zapata, Esquina inferior del cuadro. Son todos juegos de estilo brillantes y apasionantes, que no se han inventado ellos. Que ya se ha hecho, que ya se hacía, que nos sorprende pero que no es nuevo. Que el propio Montano recuerda, por ejemplo, que Gil de Biedma usaba las exclamaciones a la inglesa: solo al final.
Pero que ya lo hacemos nosotros. Son transgresiones ya tildar el solo o el guion. Y nos sorprende, en este caso, cuando se hace y cuando no.
Pues resulta también que ahora cuando me pregunten si sé algo de Benhard diré que es el de las exclamaciones entre paréntesis (y que me reí mucho con el fragmento de la Carcoma que colgó Montano). Eso que nos sorprende es memorable, diría.
Recuerdo cuentos completos que podría recontar incluso. Podría recontar "La continuidad de los parques" o "El aleph". Podría recontar "Los crímenes de la casa Morgue". Podría recontar "Tres rosas amarillas" o "La metamorfosis". Hay otros casos en que relees algún cuento y de pronto, en el segundo párrafo (a veces antes) te das cuenta que podrías recontarlo, como me pasó hace unos días con "La muerte tiene permiso". 
He hablado últimamente mucho sobre la intención al escribir un cuento. Ortega (no el de Gasset, sino el de Calle Aristóteles, Jesús) mantenía en una de estas conversaciones que aspiraba a que sus cuentos en algún lector fuesen memorables. Memorables. Retomo El clavo en la pared con la intención de ver antigüedades, lo retomo como quien busca reírse de una foto de EGB de un amigo, como reírse de aquella época (hace cuatro años que publicó aquel libro) en la que no sabía lo que le ha dado tiempo a aprender en el tiempo que ha pasado desde entonces. Pues lo retomo y encuentro precisamente este concepto "memorable". 
Leo el primer cuento, "El zurdo". Se ha hablado de ese cuento en las presentaciones del segundo libro. Para Jorge Rubio, por ejemplo, ese cuento es memorable. Lo leo y como si no lo hubiese leído nunca. Pienso en la estructura trabajada de ese cuento, en el "andamio que no se ve". Pero no es eso lo que me interesa del cuento, pienso, y me obligo a releerlo, para fijarme, pero el cuento no me deja. Pienso en que es posible que ni llegase a leerlo. Sería raro pero es posible. Y llego al final y encuentro lo que buscaba y me río. Y leo el segundo cuento, "Bésame", y en el segundo párrafo pienso "de qué me suena a mí..." y sí, lo leo hasta el final, y me fijo en más cosas que la primera vez que lo leí (en el estilo, por ejemplo, que comparte tantas cosas con los cuentos nuevos, y me río, con una risa distinta de la que me produjo el final del primer cuento), consciente de que no era la primera vez. Porque ese cuento sí, se había quedado ahí, como levitando, como latente, agazapado... durante años.
Me pregunto cuánto de persistente tendrá el tema de las exclamaciones entre paréntesis de Benhard en mi memoria. Me pregunto que si encuentro de nuevo dentro de unos años a Benhard o incluso unos paréntesis con exclamaciones me acordaré de todo esto, si me acordaré del fragmento de la Carcoma.
Porque lo memorable se queda con más o menos nitidez en los pliegues de la memoria. Lo memorable no es curioso, no es un tema de moda. Lo memorable es al leerlo una lucecita en la que no se repara, una sonrisa de sorpresa interna, un segundo de silencio y reflexión inconsciente, porque no es el fogonazo de unas exclamaciones entre paréntesis. Es una luz que se queda ahí. Encendida siempre.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Laudatio: Calle Aristóteles, Jesús Ortega

Imagen de: Imagina Fotolog


Jesús Ortega es un tipo observador. Jesús Ortega sabe quien es el otro con solo mirarlo. Jesús Ortega entiende el sentido de una mirada, de una sonrisa, de un gesto. Jesús Ortega es tan serio que disfruta del sentido del humor constantemente.
Jesús Ortega está siempre al tanto de las últimas tendencias narrativas y literarias. Jesús Ortega conoce la tradición literaria como si llevase leyendo siglos. Jesús Ortega podría ser poeta. Jesús Ortega podría ser ensayista y crítico. Jesús Ortega a veces es poeta (aunque no escriba poesía), es ensayista y es crítico. Jesús Ortega siempre es cuentista, siempre es narrador. Jesús Ortega sabe qué es el cuento.
Jesús Ortega es intenso, emotivo, cruel, piadoso. Jesús Ortega escribe mientras vive. Jesús Ortega hace que su ficción se cuele entre las rendijas de la vida. Jesús Ortega cuelga la vida en toda narración.

Calle Aristóteles es más y menos que Jesús Ortega. Es literatura fuera del autor, es literatura inexorablemente unida a su autor. Es un estilo cuidado, que se queda debajo, que levanta dramas, tragedias, sentimientos; un estilo preciso y discreto, justo, exacto, admirable. Calle Aristóteles reivindica la narrativa real. La narrada. La historia, el cuento, la vida, lo imposible, lo alcanzable. Calle Aristóteles es duro, cortante, mordaz. Es indulgente, amable, benévolo.

Calle Aristóteles transporta a Jesús Ortega de nuevo a la vida literaria para dejarlo ahí.

Y como muestra una piedra de la Calle:

De todas formas, es imposible que mi padre deje de parecer un mendigo allá donde vaya, en las tiendas, en el médico, en la parada del autobús. Habría que cambiarlo por entero y convertirlo en otra persona, no servirían afeites parciales ni soluciones de emergencia. Solo había que mirar el aspecto del salchichón y los plátanos que había echado como comida en la bolsa de mano. Volví a sentirme culpable de no haber dedicado al viaje de mi padre más de una hora y media.
“Una hora y media”

Tenía todo el día para pensar en la desdichada historia de su familia, pero era en el autobús, en esos minutos iniciales de la mañana, rodeada de gente que iba a trabajar, cuando los recuerdos la acorralaban y la angustia se hacía insoportable. Había cambiado el tiempo de pronto y ya era otoño. Vio paraguas desplegarse en las calles.
“Último samurái envolvente”

[Nota 1 sobre Calle Aristóteles, de Jesús Ortega (Cuadernos del Vigía, 2011)]

viernes, 11 de noviembre de 2011

Dibujos, trazos: Calle Aristóteles en Barcelona


Maravillas del diseño. Sobre estas líneas el recordatorio para la presentación de Calle Aristóteles de Jesús Ortega (Cuadernos del Vigía, 2011) esta noche en Barcelona con Fernando Valls.

Del diseñador / artista: Francis Requena.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Penalti a lo Panenka (Mayo, 2011)

Al ver la nueva entra de Jorge Fernández Bustos donde publica su cuento El portero kafkiano aparecido en aquel Cartón que el Diente de Oro publicó con motivo del III Encuentro de futbito Narradores vs. Poetas, he querido copiarle tan buena idea y colgar el texto que Jorge y yo hicimos como prólogo-epílogo-biografía, o lo que sea, de aquel mismo Cartón:


III Encuento de fútbol Narradores vs Poetas de Granada. Mayo, 2011.

Penalti a lo Panenka.

Para que haya un tercer encuentro es necesario que antes haya habido dos. Y los hubo.

El 28 de marzo de 2009 se disputó el primero. Fue una lucha de titanes bajo aguacero insistente y torrencial. Narradores y poetas en el campo y otros tantos escribientes a pie de pista. Los primeros toques materializaron una idea nacida pocos meses atrás, entre copas y coplas, besos y versos. Etílicamente celebramos la victoria de poetas, por nueve goles a cinco, con Magritte como árbitro disfrazado de Juan Carlos Friebe, bajo quitalluvias amarillo, capaz de resolver situaciones patafísicas como el mejor Cortázar. Llevábamos inspirados padrinos, Poe por los narradores y Baudelaire por los poetas. El Ojo de Mateo mortalizó el encuentro.

El segundo encuentro (más mortal, si cabe), tuvo lugar un año después, el 18 de abril de 2010. La logística mejoró notablemente. La lluvia la evitamos con techo. El pabellón del colegio Escolapios afianzó la idea de hacer coincidir estos encuentros con la Feria del Libro de Granada (“La feria da el pelotazo”, se tituló). Ganamos en prestigio y la gente comenzó a escribir sólo por poder jugar ese partido. Los problemas que nos dieron los híbridos (narradores-poetas) volvieron a aparecer. Jugadores que se cambiaron de bando, como quien muda el cruce de piernas a la espera de la musa al uso. La prosa y la poesía nunca habían tenido límites tan difusos. Magritte/Friebe desapareció, en su lugar, de rojo pleno, se instaló un representante de la política de la ciudad, Pedro Benzal. Hubo firma de libros tras el partido y hubo -¡cómo olvidarlos!- heridos de guerra, de distinta consideración. Los poetas ganaron de nuevo, aunque el ridículo de los narradores esta vez fue menor. ¿Tendrá el verso la medida precisa para la goleada?

Ahora, el 15 de abril de 2011, se realizará el Tercer encuentro de fútbol entre Narradores y Poetas de Granada, que, con este cartón, pretende consagrar la sana costumbre de hacer de estos partidos un símbolo de la interacción literaria granadina. Este año nos apadrinan Vargas Llosa, para los narradores, y Javier Egea, para los poetas. Alea iacta est.


martes, 11 de octubre de 2011

Se te olvida...

que me quieres a pesar de lo que dices
pues llevamos en el alma cicatrices
imposibles de borrar.

Se te olvida
que hasta puedo hacerte mal si me decido
pues tu amor lo tengo muy comprometido
pero a fuerza no será.

Y hoy resulta
que no soy de la estatura de tu vida
y al dejarme casi, casi se te olvida
que hay un pacto entre los dos.

Por mi parte
te devuelvo tu promesa de adorarme
ni siquiera sientas pena por dejarme
que ese pacto no es con Dios.

Y hoy resulta
que no soy de la estatura de tu vida
y al dejarme casi, casi se te olvida
que hay un pacto entre los dos.

Por mi parte
te devuelvo tu promesa de adorarme
ni siquiera sientas pena por dejarme
que ese pacto no es con Dios.

La mentira de Javier Solís, por Armando Manzanero.

martes, 4 de octubre de 2011

Lectura y definición: microcuento

Pocas veces he sentido que podría decir algo coherente respecto de algún cuento, y menos de algún cuento de un escritor contemporáneo (vivo, digo) del que aún no hay mucho escrito.
Hoy he leído en La nave de los locos un par de micros de una escritora actual. Leyendo la biografía, una escritora con un recorrido que yo no conocía. Quizá me suena, quizá de alguna antología. Pero nunca leída por mí. Parece políticamente incorrecto hacer una crítica no completamente positiva cuando un crítico afamado (y al que yo respeto por encima de muchos dogmas religiosos) la incluye dentro de sus elegidos.
Un blog de referencia, al que los que queremos acercarnos al mundo del microcuento seguimos como si tuviese la verdad absoluta. Y es cierto, la tiene en muchas ocasiones, aunque solo sea por dar luz y proximidad a los cultivadores del género a los que no llegamos de otro modo.
Sin embargo, hoy he leído estas dos piezas y he dudado por un momento de que este gurú tenga siempre razón en lo que publica, o diría más, en un intento de no hacerlo caer del pedestal en el que lo tengo, que publique siempre a gente en la que cree.
Los leo y pienso que están bien escritos. No se puede decir eso de todo lo que se lee. Bien escritos. Y pienso en esa locución. Extrañamente no podría decir nada más. Y de ahí viene mi reflexión: ¿que un cuento esté bien escrito es suficiente para considerarlo un buen cuento?
Pienso por ejemplo en un micro de Arreola, "Cuento de horror" y está bien escrito. Pero no solo está bien escrito. Este te deja un regusto, un sabor más allá, un pensar, un estar realmente participando del cuento. O no. O simplemente tiene una chispa más. O quizá no escribe todo lo que es.
Pienso en otro autor, más cercano en el tiempo que Arreola y quizá con más conciencia del género nuevo: Olgoso. En su "Caballeros de los puentes" me invade una sensanción de querer saber más. Reconozco en Olgoso un planteamiento inteligente que me hace trabajar.
No digo que los microcuentos de Neus Aguado no te hagan pensar, digo que no mueven nada dentro cuando pienso. No me mueven nada emocional, nada intelectual. Que lo que te hacen pensar nada te aporta. Y quizá esto también entra dentro de la microficción o del microrrelato. Igual debería decir que este tipo de micros no me interesa.

Entre todas las teorías que describen o que intentan limitar el microcuento como género que existen ahora (como género nuevo que es), me pregunto también si cada uno no debería tener una propia y personal.
Aunque claro, si una novela te dice más o menos en el gusto personal no la exime de ser novela. Simplemente si acaso la excluye en tu canon propio de ser una buena o una mala novela.
¿Debería pensar que lo que he leído hoy son microcuentos que yo no incluiría entre la literatura de calidad pero que a pesar de ello son objetivamente microcuentos?

El microcuento es un género vulnerable. Sin definiciones consensuadas se expone a que cada uno meta o saque de su definición a cualquier texto que no se ajuste a sus leyes.

Afortunadamente y al margen de las normas y las leyes de los géneros, poseemos aún una capacidad subjetiva de valorar lo que leemos. Y hablo de valorar subjetivamente según argumentos lógicos y esto hace grandioso leer además de a Arreola o a Olgoso, a Aguado.

lunes, 3 de octubre de 2011

Cuando un amigo se va...

Algo así se siente hoy, solo que de buen rollo y deseándote lo mejor. Pásalo bien, trabaja y pronto te voy a buscar, seguro.
Te vamos a echar de menos, pero eso es algo inevitable que todos ya sabíamos cuando te animábamos a irte.
De todas formas sí, lo que te decía ayer sigue siendo cierto: ¡No te vayas!

Cuando un amigo se va - Amigos de Ginés.

(Amigos de Ginés y de Maikel, claro jajaja Este Cutillas está por todas partes...)


Letra

1-.
Algo se muere en el alma,
cuando un amigo se va.
Y va dejando una huella
que no se puede borrar.

Estribillo:
No te vayas todavía,
no te vayas por favor,
no te vayas todavía
que hasta la guitarra mía
llora cuando dice adiós.

2-.
Un pañuelo de silencio
a la hora de partir.
Porque hay palabras que hieren
y no se deben decir.

Estribillo.

3-.
El barco se hace pequeño
cuando se aleja en el mar.
Y cuando se va perdiendo
qué grande es la soledad.

Estribillo.

4-.
Ese vacío que deja
el amigo que se va.
Es como un pozo sin fondo
que no se vuelve a llenar.

Estribillo.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Del paso del tiempo...

... y de que siempre pasa. De que sigue pasando. Y de que ha pasado tanto.

El otoño se acerca

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.
***

Deixis en fantasma

Aquello.
No eso.
Ni
-mucho menos- esto.
Aquello.
Lo que está en el umbral
de mi fortuna.
Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.
Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.
Aquello
que quizá hubiese sido
posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese
un sueño.
***

Canción de amiga

Nadie recuerda un invierno tan frío como éste.

Las calles de la ciudad son láminas de hielo.
Las ramas de los árboles están envueltas en fundas de hielo.
Las estrellas tan altas son destellos de hielo.

Helado está también mi corazón,
pero no fue en invierno.
Mi amiga,
mi dulce amiga,
aquella que me amaba,
me dice que ha dejado de quererme.

No recuerdo un invierno tan frío como éste.

Ángel González

miércoles, 14 de septiembre de 2011

I Premio de Relatos de Viajes Pasapágina.



BASES


Valti Viajes convoca el I Premio de Relatos de Viajes Pasapágina en el que podrán participar todos aquellos autores que se atengan a las siguientes bases:


  1. Podrá participar cualquier persona residente en España, presentando un solo relato que no habrá sido premiado en otro concurso, certamen o premio literario, ni haber aparecido publicado en ningún otro medio. Los problemas jurídicos derivados de posibles infracciones de derechos de autor recaerán únicamente en la persona que realiza el envío del relato.

  2. Los relatos, escritos en español, tendrán una extensión mínima de 300 palabras y máxima de 6 páginas y 2000 palabras (fuente Arial, tamaño 12, interlineado 1.5) y en ellos la narración de un viaje tiene que ser elemento imprescindible del argumento, si bien este viaje no tiene por qué ser real.

  3. Solo se admite la presentación bajo plica. En la portada de la obra se hará constar el título de la obra y, acompañando a la misma, un sobre cerrado que contendrá en el exterior el título de la obra y en su interior el nombre del autor, la fecha de nacimiento, el teléfono, la dirección de correo electrónico, el domicilio y una breve presentación del autor.

  4. El plazo de recepción comenzará el 20 de septiembre de 2011 y se cerrará el 31 de octubre del mismo año. Los originales deberán ser depositados en sobre cerrado o enviarse por correo postal a la siguiente dirección: Valti Viajes. C/ San Antón, nº 2 – local 4, 18005 Granada, indicando en el sobre con claridad “I Premio de Relatos de Viajes Pasapágina”. Serán excluidos los trabajos presentados antes o después de fecha, siendo válida la fecha del matasellos.

  5. El Jurado estará compuesto por 5 miembros de reconocido prestigio dentro tanto del ámbito de las letras como del turismo.

  6. El Jurado actuará con toda libertad y discreción y tendrá, además de la facultad de emitir el fallo del premio, otorgándolo o declarándolo desierto, la de interpretar las presentes bases.

  7. Se asignará un premio de 300 euros en efectivo y un accésit consistente en un Cofre VIP valorado en 100 euros. Además se deja abierta aunque no confirmada la publicación de un pequeño volumen con los ganadores y una selección a cargo del mismo Jurado.

  8. El fallo se hará público en la primera quincena de enero del año 2012 , siendo publicado tanto en la página web de la agencia www.valtiviajes.com como en el perfil de Facebook de Valti Viajes. Además los autores premiados serán informados personalmente.

  9. El hecho de concurrir a este premio supone la total aceptación de las presentes bases.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Ya no será...

Ya no será

ya no

no viviré contigo

no criaré a tu hijo

no coseré tu ropa

no te tendré de noche

no te besaré al irme

nunca sabrás quién fui

por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo nunca

ni si era de verdad

lo que dijiste que era

ni quién fuiste

ni qué fui para ti

ni cómo hubiera sido

vivir juntos

querernos

esperarnos

estar.

Ya no soy más que yo

para siempre y tú

ya

no serás para mí

más que tú. Ya no estás

en un día futuro

no sabré dónde vives

con quién

ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca

como esa noche

nunca.

No volveré a tocarte.

No te veré morir.


Idea Vilariño




lunes, 29 de agosto de 2011

Esto no es una canción para los corazones rotos

It's my life


This ain’t a song for the broken-hearted
No silent prayer for the faith-departed
I ain’t gonna be just a face in the crowd
You’re gonna hear my voice
When I shout it out loud
It’s my life
It’s now or never
I ain’t gonna live forever
I just want to live while I’m alive
(it’s my life)
My heart is like an open highway
Like frankie saidI did it my way
I just wanna live while I’m alive
It’s my life
This is for the ones who stood their ground
For Tommy and Gina who never backed down
Tomorrow’s getting harder make no mistake
Luck ain’t even lucky
Got to make your own breaks
It’s my life
And it’s now or never
I ain’t gonna live forever
I just want to live while I’m alive
(it’s my life)
My heart is like an open highway
Like Frankie said
I did it my way
I just want to live while I’m alive’cause it’s my life

Better stand tall when they’re calling you out
Don’t bend, don’t break, baby, don’t back down
It’s my life

And it’s now or never’cause I ain’t gonna live forever
I just want to live while I’m alive
(it’s my life)
My heart is like an open highway
Like Frankie said
I did it my way
I just want to live while I’m alive
It’s my life
And it’s now or never’cause I ain’t gonna live forever
I just want to live while I’m alive
(it’s my life)
My heart is like an open highway
Like frankie said
I did it my way
I just want to live while I’m alive’cause it’s my life!-

viernes, 19 de agosto de 2011

Llena pues de palabras mi locura

Porque es 19 de agosto. Porque van 75 años desde su asesinato.

Porque sigue tan vivo. Porque este poema me mata. Porque como dijo un amigo: "yo no celebro la muerte de nadie", pero la recuerdo.

Porque en vano yo también espero, porque yo también rasgué mis venas y porque también si vivo sin mí quiero perderme.


El poeta pide a su amor que le escriba

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

Federico García Lorca

[La imagen es de Federico García Lorca sin espinas]

miércoles, 6 de julio de 2011

Todas as cartas de amor são...



Todas as cartas de amor são
Ridículas.
Não seriam cartas de amor se não fossem
Ridículas.

Também escrevi em meu tempo cartas de amor,
Como as outras,
Ridículas.
As cartas de amor, se há amor,
Têm de ser
Ridículas.

Mas, afinal,
Só as criaturas que nunca escreveram
Cartas de amor
É que são
Ridículas.

Quem me dera no tempo em que escrevia
Sem dar por iso
Cartas de amor
Ridículas.

A verdade é que hoje
As minhas memórias
Dessas cartas de amor
É que são
Ridículas.

(Todas as palavras esdrúxulas,
Como os sentimentos esdrúxulos,
São naturalmente
Ridículas).



F. Pessoa


Sólo yo sé el motivo y no es bonito.

Crujidos - Nacho Vegas

Y si no encuentras fuerzas para salir de aquí,
yo las sacaré de donde sea y seguiré sin ti"
Me dijiste algo así con voz grave y resignada,
me grabé tus palabras y me vestí listo para comenzar.

Día uno en pie, comienzo a andar,
he de aguantar, lo puedo hacer.
El día dos avanza hasta el final
y llega el día tres, lo vuelvo a estropear.
Así que vuelta a empezar.

Día uno en pie, no he de pensar,
ya es día 2, Alprazolam,
comienzo a hablar y no me hago entender,
y llega el día tres, lo vuelvo a estropear.

No preguntes ni por qué ni por qué no,
sólo yo sé el motivo y no es bonito.

Me mudaré a otro sitio, me iré de esta ciudad,
pero ahora es de mí mismo de donde me quiero escapar.

No me des flores cuando aquí hay lirios y rosas,
las querré el día en que ya no quede una sola.
Entonces, ¿me complacerás?
Y dime, ¿cómo lo harás?

Día uno en pie, ¿qué puedo hacer
para encontrar restos de fe?
El tiempo pasa doloroso y lento
y luego en un momento lo vuelvo a joder.
Y entonces vuelta a empezar..

Día una en pie, siento pensar
cómo evitar sentir, pensar,
morir de sed y beber del mar
y al segundo día he vuelto a fracasar.

Si te miento no será por mezquindad,
estas penas siempre llegan por torpeza.

Día uno en pie, ¿qué puedo hacer
sino esperar verlo acabar?
El día terminó con un crujido,
me despierto herido y grito en soledad.

Que es jodido ya lo sé,
pero no es dramático,
esto no es tan trágico,
esto no es un drama, no,
te diré mil cosas por las que llorar ...

martes, 14 de junio de 2011

Buenas noches, tristeza

La vida siempre acaba mal.
Siempre promete más de lo que da
y no devuelve
nunca el furor,
el entusiasmo que pusimos
al apostar por ella.
Es como si cobrase en oro fino
la calderilla que te ofrece
y sus deudas pendientes
-hoy por hoy-
pueden llenar mi corazón de plomo.

No sé por qué agradezco todavía
el beso frío de la calle
esta noche de invierno,
mientras que me reclaman,
parpadeando,
sus ojos como luces de algún puerto.
Por qué espero el calor que se fue tantas veces,
el deseo
por encima de todas las heridas.

Pero acaso me calma una tibia tristeza
que ya no me apetece combatir.

Todo sucede lejos o se apaga
como los pasos que no doy.

La vida siempre acaba mal.
Y bien mirado:
¿puede terminar bien lo que termina?


Ángeles Mora, de Pensando que el camino iba derecho, 1982

jueves, 2 de junio de 2011

Llueve tiempo, llueve tiempo.

DESPUÉS DEL AMOR

No pudimos ser. La tierra
no pudo tanto. No somos
cuanto se propuso el sol
en un anhelo remoto.
Un pie se acerca a lo claro.
En lo oscuro insiste el otro.
Porque el amor no es perpetuo
en nadie, ni en mí tampoco.
El odio aguarda su instante
dentro del carbón más hondo.
Rojo es el odio y nutrido.

El amor, pálido y solo.

Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio.

Llueve tiempo, llueve tiempo.
Y un día triste entre todos,
triste por toda la tierra,
triste desde mí hasta el lobo,
dormimos y despertamos
con un tigre entre los ojos.

Piedras, hombres como piedras,
duros y plenos de encono,
chocan en el aire, donde
chocan las piedras de pronto.

Soledades que hoy rechazan
y ayer juntaban sus rostros.
Soledades que en el beso
guardan el rugido sordo.
Soledades para siempre.
Soledades sin apoyo.

Cuerpos como un mar voraz,
entrechocado, furioso.

Solitariamente atados
por el amor, por el odio.
Por las venas surgen hombres,
cruzan las ciudades, torvos.

En el corazón arraiga
solitariamente todo.
Huellas sin compaña quedan
como en el agua, en el fondo.

Sólo una voz, a lo lejos,
siempre a lo lejos la oigo,
acompaña y hace ir
igual que el cuello a los hombros.

Sólo una voz me arrebata
este armazón espinoso
de vello retrocedido
y erizado que me pongo.

Los secos vientos no pueden
secar los mares jugosos.
Y el corazón permanece
fresco en su cárcel de agosto
porque esa voz es el arma
más tierna de los arroyos:

«Miguel: me acuerdo de ti
después del sol y del polvo,
antes de la misma luna,
tumba de un sueño amoroso».

Amor: aleja mi ser
de sus primeros escombros,
y edificándome, dicta
una verdad como un soplo.

Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, todo.



Miguel Hernández